Enfermedad de los bronquios caracterizada por causar ataques de sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos.
Las características del asma son tres problemas de las vías respiratorias:
Una inflamación de las vías respiratorias es la causante del asma, provocando contracción de los músculos de los conductos de aire, producción de moco e hinchazón de los conductos
Las infecciones respiratorias suelen afectar al pecho en las personas con predisposición al asma. Cuando se presenta un ataque, los músculos que rodean las vías respiratorias se tensionan y el revestimiento de dichas vías aéreas se inflama, reduciendo la cantidad de aire que pasa, haciendo que se produzcan sonidos sibilantes.
En algunos casos, el único síntoma es una tos crónica, especialmente por las noches. El asma puede parecerse a otros problemas respiratorios tales como el enfisema, la bronquitis y las infecciones respiratorias de las vías bajas. Si no se detecta, muchas personas con asma no saben que la tienen.
En las personas sensibles, los síntomas de asma pueden desencadenarse por la inhalación de sustancias causantes de alergias, llamadas alérgenos como los ácaros del polvo o el polen. Los síntomas de asma también pueden desencadenarse por infecciones respiratorias, el ejercicio, el aire frío, el tabaquismo y otros contaminantes, el estrés, alimentos o Alergias a los alimentos.
Síntomas de emergencia:
Las pruebas para alergias pueden ayudar a identificar los alérgenos en los pacientes con asma persistente. Los alérgenos comunes abarcan la caspa de mascotas, los ácaros del polvo, los alérgenos de las cucarachas, el moho y el polen. Los irritantes respiratorios comunes comprenden el tabaquismo, la contaminación y las emanaciones de humos provenientes de la combustión de madera o gasolina.
Los exámenes pueden ser:
El tratamiento específico para el asma será determinado basándose en su historia clínica, avance de la enfermedad y tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos y terapias con el fin de evitar los alérgenos o desencadenantes e irritantes respiratorios, controlando los síntomas y la inflamación.
Existen dos tipos de medicamentos para el tratamiento del asma que son:
1- Los medicamentos que ayudan a controlar y prevenir los ataques.
Esta clase de medicamentos abarcan:
2- Los medicamentos que durante un ataque se utilizan cómo alivio rápido o de rescate y abarcan:
Si se desarrollan ataques poco frecuentes se pueden utilizar los medicamentos de alivio rápido. Las personas con asma persistente deben tomar medicamentos de control regularmente para evitar los síntomas.
Si la persona experimenta dificultad para respirar en reposo o al hablar, si se desarrolla somnolencia o confusión o si se presenta dolor de pecho intenso, deberá acudir a emergencias. Será necesario realizar una evaluación médica y puede ser necesaria la hospitalización, administración de oxígeno y medicamentos intravenosos.
No existe cura para el asma, aunque los síntomas algunas veces disminuyen con el tiempo.
La desensibilización alérgica puede ayudar a reducir los síntomas de asma y el uso de medicamentos, pero no se conoce el grado de beneficios comparado con otros tratamientos.
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